sábado, 1 de septiembre de 2012

Drogas y psicopatías en ‘El País de las Maravillas’



ABC.es | ¿Aparecen síntomas de psicopatías y de consumo de drogas en «Alicia en el país de las maravillas» (1865) y «Alicia a través del espejo» (1871), las obras más famosas de Lewis Carroll?

   En los años 60 floreció el movimiento hippie en Estados Unidos y desde entonces, se cuestionaron los posibles efectos psicotrópicos que aborda la obra de Carroll. La película producida por Walt Disney, bajo la dirección artística de Mary Blair, se asoció durante unos años a «la cultura de la droga». La cinta, que se proyectaba en las universidades, fue retirada de las facultades porque a la empresa más famosa de dibujos animados no le gustaba que su creación se asociase con los jóvenes hippies.
Lewis Carroll con 23 años
 Charles Lutwidge Dodgson, más conocido por su seudónimo artístico Lewis Carroll, fue un inglés polifacético del siglo XIX; escritor, fotógrafo, matemático, lógico y diácono anglicano. Su salud también fue variada: tartamudo, sordo del oído derecho, tenía artritis y migraña crónica. De pequeño sufrió un trauma infantil porque era zurdo, lo que le obligó a contrarrestar su tendencia natural a utilizar el lado izquierdo. Además se dice, aunque no está demostrado, que en su infancia sufrió abusos sexuales.

 Es probable que, para combatir los fuertes dolores de cabeza que sufría Carroll, tomase láudano, un medicamento común de la época compuesto por vino blanco, opio y azafrán. Si se ingería en grandes dosis, producía efectos psicotrópicos. Por las referencias que aparecen en la obra sobre posibles sustancias psicodélicas, se cree que Carroll escribió «Alicia» bajo este brebaje. Y que con su obra intentó describir, a través de sus personajes, los efectos de las drogas alucinógenas.
Dulces para aumentar de tamaño
 Desde el primer capítulo se contemplan cambios y transformaciones en el tamaño de Alicia, bien por ingerir dulces, bebidas, o por un trozo de seta que le hace crecer unas cuantas pulgadas. «Un lado te hará crecer y otro menguar», le dijo la oruga a Alicia. Es decir, que el sombrerete le haría aumentar y el talo disminuir. Estas propiedades se describen en ciertos hongos que al comerlos ocasionan alucinaciones relacionadas con el tamaño y las distancias. Por ejemplo con la Amanita Muscaria que produce macropsia o micropsia, un trastorno neurológico, también llamado síndrome de Alicia en el país de las maravillas, que altera la visión de las proporciones de las cosas. Esta enfermedad está relacionada con la migraña pero también con las drogas psicoactivas como el LSD o los hongos.
 
La Oruga con Alicia
 La Oruga, tumbada en una seta, fuma de su misteriosa narguille (pipa oriental), bosteza, habla a Alicia con voz lánguida y soñolienta. Este insecto puede representar al fumador de opio, ya que, en la época de la sociedad victoriana inglesa, esta sustancia era legal. Uno de los efectos visuales más sorprendentes que la película de Disney ilustró fueron los anillos multicolores que exhalaba la oruga en forma de letras y objetos.

 A Carroll le encantaban las niñas, tenía muchas amigas. Se aficionó a conocerlas en los vagones de ferrocarril y en las playas públicas. Llevaba incluso una provisión de imperdibles para sujetarles las faldas, cuando querían andar con los pies metidos en el agua. Consideraba que el cuerpo de las niñas era lo más bello, por eso, pintaba o fotografiaba a muchas de sus amigas desnudas, con el permiso de la madre. «Si tuviese que dibujar o fotografiar a la niña más preciosa del mundo», escribió, «y notase en ella una pudorosa resistencia a quedarse desnuda, consideraría solemne deber para con Dios renunciar por completo a semejante petición».
Foto de Alice Liddell tomada por Lewis Carroll (1858)
 Para que estos retratos desnudos no crearan complicaciones más tarde a las niñas, dipuso que, a su muerte, fueran destruidos o devueltos a las jóvenes o a sus padres. Al parecer, no ha sobrevivido ninguno.
 Cuando Carroll conoció a Alicia Liddell, la niña en la que se inspiró para crear su obra, sintió algo distinto. «He tenido docenas de amiguitas desde tus tiempos», le escribió el inglés «pero han sido algo completamente distinto».

 Se ha discutido mucho sobre si Carroll estaba enamorado de Alicia Liddell o no. Aunque no hay ninguna prueba que demuestre que quería casarse con ella o hacerle el amor, su actitud era la de un enamorado. Lo que se sabe es que la señora Liddell notó algo fuera de lo normal, tomó medidas para desalentar el interés de Carroll, y más tarde quemó todas sus primeras cartas a Alicia, cuenta Martin Gardner en la introducción de «Alicia Anotada».
Ilustración de Dodo junto Alicia en el caucus por John Tenniel
 Carroll era tartamudo y cuando pronunciaba su apellido decía «Do-Do-Dodgson». El Dodo, este ave extinta que aparece en «Alicia en el país de las maravillas», es la caricatura del propio autor. Se dice que las otras aves que están con el dodo son las hermanas de Alice Liddell: el loro es Lorina Charlotte, la hermana mayor; el aguilucho la pequeña Edith; y el pato el reverendo Robinson Duckworth. Carroll, en la obra, les representa en la expedición que hacen para secarse de la humedad del mar en el que se habían sumergido por las lágrimas de Alicia. El autor se inspiró en un viaje que hicieron los cinco, en el que recorrieron ocho kilómetros de río, desde el Puente Folly, cerca de Oxford hasta Godstow.
Conejo Blanco en la ilustración de John Tenniel
 El Conejo Blanco es el segundo personaje que aparece en el primer capítulo de «Alicia en el país de las maravillas». Se caracteriza porque lleva un reloj de bolsillo en la mano, siempre lleva prisa, y va vestido con chaqueta y chaleco. La rapidez de este pequeño mamífero se ha convertido en una metáfora popular, «seguir al Conejo Blanco», que significa seguir algo o alguien ciegamente, y cuya persecución desenlaza en aventuras.

 El Conejo Blanco es el título de una canción,«White Rabbit», del grupo Jefferson Airplane, banda pionera a finales de los 60 del movimiento rock psicodélico influenciado por el LSD. Este tema, con similitudes en los acordes del comienzo del Bolero de Ravel, fue inspirado por esta droga conocida por sus efectos psicológicos, como las alucinaciones, la sinestesia (varias sensaciones de diferentes sentidos en una misma percepción) o la distorsión del tiempo. La canción incluye varios personajes de la historia de Carroll como el conejo blanco, la oruga que fuma, la Reina de Corazones, y los cambios de tamaño por los dulces o las setas.
Johnny Depp de Sombrerero Loco en la película de Tim Burton
 A mediados del siglo XIX los fabricantes de sombreros estaban todos desquiciados porque en su trabajo utilizaban mercurio, uno de los elementos más tóxicos. Los sombreros se hacían con dos materiales, o con piel de castor, para la gama alta, o de conejo, para los más baratos. Éstos precisaban de un proceso químico para convertirlos en sombrero. Primero se trataban con nitrato de mercurio para alisar el material y darles un tono mate, y después se sumergían en ácido hirviendo para endurecerlos. Los trabajadores estaban en talleres mal acondicionados, sin ventilación, respiraban constantemente vapores tóxicos. De hecho, existe la expresión inglesa, «loco como un sombrerero», que resume este síndrome.

 Los síntomas por intoxicación con metales pesados son irritabilidad, hiperactividad, labilidad emocional, timidez y pérdida de memoria. Sin embargo, el Sombrerero Loco de Carroll no presentaba ninguno de ellos; era divertido y estaba obsesionado con el paso del tiempo.

 Carroll, para crear a este personaje, se inspiró en Teophilus Carter, un vecino suyo de Oxford que vendía muebles al que llamaban «Sombrerero loco» porque era proclive a las ideas excéntricas y siempre llevaba un sombrero de copa.
 
Dodgson representó a Humpty Dumpty –conocido personaje de una canción infantil inglesa que aparece en «Alicia a través del espejo»– , en forma de huevo. Este personaje discute con Alicia sobre el significado lógico de las palabras del «Jabberwocky», un poema absurdo, escrito por el autor británico, considerado como la mejor poesía sin sentido. 

Esta es la primer estrofa:

 Era la parrillhora y los flexiosos tovos
 en el cesplejos giroscopiaban, vibrhoradaban.
 Frivoserables estaban los borogovos
 y los verchinos telehogariados relinchiflaban.

 Pero a los neurólogos de la revista «Neurol Neurosurg» lo que les llamó la atención de Humpty Dumpty fue su incapacidad de reconocer caras conocidas, un trastorno cerebral en la percepción del rostro denominado prosopagnosia.

 –Si nos volviéramos a ver no te reconocería –replicó Humpty Dumpty en tono malhumorado, dándole a estrechar un dedo–; eres exactamente igual que los demás.

 –Hay que fijarse en la cara, por lo general –comentó Alicia en tono pensativo.

 –De eso es precisamente de lo que me quejo –dijo Humpty Dumpty–. Tienes la cara exactamente igual que todos los demás: los dos ojos ahí...–señalando su lugar en el aire, con el pulgar–, la nariz en medio, y la boca debajo. Siempre igual. En cambio, si tuvieses los ojos al mismo lado de la nariz, por ejemplo, o la boca en la parte de arriba, eso sí que me serviría de ayuda.

 «Pero la vida es observada racionalmente y sin ilusión, parece un disparate contada por un matemático idiota», expresó Martin Gardner en «Alicia Anotada». Lo mejor será que nos dejemos llevar por la lectura sin pararnos a pensar el significado lógico de cada capítulo.

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